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El Black Friday en nuestro cerebro

November 23, 2018

Alejandro Sacristán Santos

Experto en comunicación

https://linkedin.com/in/alejandro-sacristán-santos-391040171/

Con las fiestas de navidad a la vuelta de la esquina, aparece una fecha que consumidores, marcas y empresas tienen marcada en el calendario. Durante los días previos al Black Friday, se nos bombardea con publicidad acerca de los descuentos que se van a producir en las diferentes marcas a través del correo, carteles publicitarios o los mismos escaparates de las tiendas. Pero, ¿Cuál es el impacto real del viernes negro en la sociedad del consumo?¿Activa una relativa bajada de precios nuestro gen comprador?

 

 

El Black Friday surge como pistoletazo de salida a la temporada de compras navideñas.  Su nacimiento se produjo en los Estados Unidos, coincidiendo con el día después de acción de gracias y su función reside básicamente en una bajada de precios en las ventas durante el último viernes de noviembre. El término ‘Black Friday’ se utiliza ya que el viernes 24 del año 1869 sucedió un hecho que quedo marcado en la historia estadounidense: dos prestigiosos financieros de Wall Street fracasaron en su empeño por conseguir grandes beneficios económicos, llevando al país a la banca rota. De ahí que se haga referencia a aquel trágico suceso como el viernes negro. Si nos referimos al ámbito del marketing, se cree que el nombre se le otorga a este día ya que las empresas pasan de los números rojos a los números negros.

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Fuente: América retail

Sea como sea, lo que sí que es evidente es que su llegada produce un importante impacto en la sociedad del consumo. Aunque no participes de forma activa en la jornada, parece imposible obviar esta multitudinaria bajada de los precios. Durante las semanas previas, se llevan a cabo grandes estrategias de marketing con el fin de presentarte las grandes oportunidades económicas que se van a producir. Si bien es cierto que en sus inicios solo fue adoptado por las grandes cadenas, este año la Confederación Española de Comercio calcula que hasta un 30% del pequeño y mediano comercio participarán del fenómeno.

La realidad el Black Friday es, lamentablemente, que existe detrás un fuerte interés económico y que más que de una bajada de precios, deberíamos hablar de precios camuflados. Las marcas, que buscan aumentar el número medio de facturación al mes mediante esta estrategia de impacto, aprovechan la ocasión para recordarte que están aquí; para esta ocasión o la que pueda surgir. Todo esto se produce por el efecto ‘Coste de Oportunidad del Consumidor’ en el que se siente atraído por la oferta porque cree que es una buena ocasión.

En una época en la que las modas cambian rápido, la calidad de los materiales de la ropa ha bajado y dura menos y los aparatos electrónicos están configurados para estropearse, el viernes negro se erige como la fecha perfecta para comprar nuevas prendas de ropa o renovar nuestros móviles u ordenadores. Es por motivos como los citados anteriormente por los cuales moda y electrónica son los grandes beneficiados de este día.

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Fuente: Ocu tecnología

Según Picodi (empresa experta en ofertas y cupones en compras), es el evento más importante del año en este ámbito para un 70,4% de los españoles, llegando a asegurar la mayoría de los encuestados que ahorran dinero para gastarlo en esta fecha. Los datos del Black Friday dividen a los españoles en dos grupos:  el 45,5% que prefiere comprar de manera razonable y habiendo elegido los productos que quiere conseguir antes de salir de casa, y el 54,5% que compra de manera impulsiva y sin hacer uso de la razón. En lo referente al número de productos comprados, un 45% compra entre 2 y 3 productos mientras que el 24% comprará más de cinco. Los resultados de la encuesta también revelan que un 70% prefiere comprarse algo a ellos mismos que adelantar la compra de los regalos navideños.

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Fuente: Depositphotos

Las respuestas a los efectos de esta jornada residen en nuestros instintos y emociones. El hecho de que veamos aparecer el término rebaja hace que nos lancemos de cabeza a comprar productos que en realidad no necesitamos de forma indiscriminada. Otro factor que hace que el Black Friday sea un día realmente tentador para el consumidor es que dura solo un día. Saber que la duración de la oferta no va a exceder de las 24 horas hace que sintamos la necesidad urgente de hacer esa compra. Todo esto lleva al comprador a hacer una compra impulsiva y alejada por completo de las necesidades reales.

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Fuente: Hardwar Esfera

Ir de compras activa centros de placer dentro de nuestro cerebro mediante la liberación de dopaminas y endorfinas como sucede, por ejemplo, cuando comemos algo dulce o mantenemos relaciones sexuales. Comprar nos produce una sensación de bienestar y euforia que puede resultar muy adictiva, sobre todo por el hecho de durar poco, haciendo que queramos volver a experimentarla. Además, existen factores como internet que hacen que sea una tarea mucho más sencilla y cómoda, facilitando el proceso y aumentando la impulsividad. La presión social también puede condicionar nuestra forma de actuar durante la jornada. No querer desentonar o el deseo de mantener nuestros grupos de amistades pueden ayudar a que nuestro instinto consumista necesite comprar.

Lo que queda claro es que esta sociedad nos impulsa a comprar. Con nuestros instintos y emociones como guías, y no con la razón, nos dejamos llevar por las tendencias, campañas publicitarias y demás estrategias del marketing, para acabar cayendo en sus redes y consumir. Necesitamos comprar para sentirnos adaptados, satisfacer nuestros deseos inmediatos y mitigar nuestro malestar.

 

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