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Color y Neuromarketing

October 31, 2018

Andrea Lorenzo Montero

Experta en Neuromarketing, Packaging y Branding

https://www.linkedin.com/in/andrea-lorenzo-montero-9090b680/

El color es uno de los elementos más importantes del producto que queremos ofrecer.
El 84,7% de los consumidores, según Jürgen Klaric, reconoce que el color de un
producto es la razón principal para realizar la compra. “No es una exageración decir
que la gente no solo compra el producto por sí mismo, sino también por los colores
que lo acompañan. El color penetra en la mente del consumidor y puede convertirse
en un estímulo directo para la venta”, Luc Dupont (2004). Y que nuestras decisiones de compra se toman (en muchas ocasiones) en función de “la pinta” que tenga el
producto. Acertar con los colores de un producto pueden asegurar su venta.

 

 

El 93% de toda la comunicación humana es visual.

The Physiology of Visual Communication
Web: https://www.business2community.com/digital-marketing/visual-marketing-pictures-worth-60000-words-01126256

 

Asímismo, El Dr. Albert Mehrabian, un psicólogo que demostró que el 93% de la comunicación no es verbal. Una persona puede procesar imágenes 60,000 veces más rápido que el texto.

El uso de visuales sigue creciendo. Las estadísticas también muestran que para 2018, el 84% de todas las comunicaciones de marketing se presentarán visualmente. Hay una serie de razones por las que la comunicación visual es conocida por tener un mejor impacto en los sentidos de una persona. Un cerebro humano puede descifrar elementos de imagen simultáneamente. Nos permite transmitir mensajes más rápido, lo que significa que nos ahorra tiempo. La comunicación verbal implica un lenguaje que se decodifica de manera lineal y secuencial. Y debido a eso, recibir el mensaje tarda más tiempo en procesarse. El 93% de toda la comunicación humana es visual.

 

Un color puede hacernos sentir cosas de las que no somos conscientes en un primer momento. El rojo, claro ejemplo, puede hacernos sentir prisa, urgencia, ponernos en un estado de alerta… mientras que el azul, por el contrario, nos transmite calma, paz y seguridad. El amarillo nos pone contentos, nos hace pensar de manera más optimista; al igual que el naranja. El verde nos transmite sensación de que el producto o lugar es natural, eco-friendly… nos acerca la parte más “ecológica” y sana de los productos. El negro, en producto, transmite elegancia, formalidad, prestigio. Al igual que el morado. El blanco, pureza, limpieza, sencillez…

Por eso, las grandes marcas, deben tener claro qué quieren hacer sentir a sus consumidores o cómo quieren que les perciban. En función a lo que queramos hacer sentir al consumidor, podremos usar unos u otros colores.

 

Para llamar la atención, está claro que el rojo es el mejor color para hacerlo. Capta nuestra atención y nos pone en un estado de alerta y predisposición para prestar atención al producto. Marcas conocidas, llevan el color rojo por bandera y nos generan unas sensaciones y un recuerdo marcado. Pero hay que tener en cuenta que impactar en la marca del consumidor y generar recuerdo y engagement conlleva mucho más trabajo que la buena elección de un color. Por algo hay que empezar.

Una marca de pañales, de cuidado de bebes o de cuidado íntimo, llevará asociado a su comunicación colores pasteles, tonos claros… que causen sensación de protección y limpieza; además de tranquilidad y bienestar.

Debemos identificar a nuestro público objetivo, al target que queremos alcanzar para poner en consonancia los colores con sus gustos y preferencias.

pixabay.com

 

El color rojo

El rojo es el color rey para las marcas para llamar la atención del consumidor. Su “call to action”. Y no solo para ellas; también lo asociamos con descuentos, ofertas, productos promocionales…

Hace que nuestro ritmo cardíaco se incremente (debido a la estimulación emocional) y por eso, el impacto sea mayor. Pero como ya hemos dicho anteriormente, no es aconsejable aplicarlo a interiores porque puede llegar a generar estrés o irritabilidad. En productos bien; en interiores, regular (aunque depende del efecto que queramos causar).

pixabay.com

 

El color naranja

Es vitalidad, juventud, dinamismo. El color naranja nos transmite sensación de frescura, de innovación. Por eso, algunos sectores que a priori parecen enfocados a targets más adultos, han adoptado el color naranja para ir más allá de lo que podría ser su público potencial y llegar a públicos más jóvenes.

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El color amarillo

Puede conseguir que incremente nuestra serotonina y que nos sintamos más alegres y positivos. Es un color que puede funcionar como el rojo, para llamar la atención, pero que puede generar nerviosismo si, por ejemplo, un sala de reuniones o un pasillo de supermercado es completamente amarillo.

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El color verde

Es un color frío, pero transmite equilibrio. Se asocia con la naturaleza, lo orgánico, sano… Muchas marcas han cambiado su comunicación y los colores tradicionales corporativos para incluir el verde en sus manuales de identidad y convertirse en un aliado saludable. Es un color agradable para el consumidor. Se utiliza en plataformas y superficies que saben que el cliente va a disfrutar de una experiencia de consumo más que solo comprar.

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El color azul

Provoca calma, seguridad, sensación de limpieza… Al contrario que el rojo, el azul relaja el ritmo cardíaco y nos hace sentir seguros ante la toma de decisiones.

Por eso, en un entorno con tonos fríos pero suaves, nuestra confianza aumentará, nos encontraremos más seguros y, posiblemente, tomemos decisiones importantes con mayor convencimiento que en un entorno con tonos que nos provoquen una mayor alteración.

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El color morado

Es un color maduro. Es símbolo de lujo y elegancia. Combinado con negro, plata, dorado… genera sensación de exclusividad. También se relaciona con la sensualidad y sexualidad.

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El color marrón

Sugiere calma y tranquilidad. Es un color que se asocia con la tierra, el café, la madera… es un color que provoca una sensación neutra en todas sus tonalidades, aunque sea cálido.

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A grandes rasgos, los colores pueden transmitirnos este tipo de sensaciones y generar algunas de estas emociones tras percibirlos. Aunque existan muchísimos otros y sus combinaciones puedan agregar significados. Al igual que la saturación, la luminosidad o dónde se empleen. Estudios apoyan la importancia del contexto en la percepción del color.

El estudio realizado por Eiling Yee, demuestra que tras realizar una acción en la que el color es un criterio relevante, el cerebro confiere en lo que hagamos inmediatamente después más importancia al color.

“En otras palabras, si una persona acaba de estar pensando de qué
color pintar el salón e inmediatamente después piensa en limones, el tono amarillo de
los mismos tendrá una mayor importancia en torno al concepto limón que si hubiese
estado probando el sabor de una salsa, en cuyo caso el amargor ganaría relevancia” Eiling Yee (2008)

Hay que tener cuidado también con el significado que pueda tener el color en las diferentes culturas, ya que el blanco en Europa significa pureza y paz y en Japón, India o China significa luto. Y un pequeño fallo en algo que podemos considerar insignificante, puede marcar el rumbo de éxito o fracaso para un producto o marca.

 

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